19 noviembre 2008

November 19, 2008

Para poder escuchar y apreciar la música, hace falta mantenerse en absoluto silencio y la mente acallada. Han sido ya varias las ocaciones en que tengo que repetir la misma pieza (hasta 7 veces), claro, que eso solo lo hago cuando la pieza me gusta mucho y tengo ganas de escucharla a manera catartica. El punto es que con la música uno no debe escuchar otra cosa, ni pensar en otra cosa, de otra forma, no penetras en la totalidad de la obra y pierdes cosas valiosas de tal, aunque por hacer esto, te veas obligado a no penetrar en la totalidad de lo real y pierdas cosas valiosas de la vida diaria. ¿Pero a quién le importa la vida diaria si esta es tan repetitiva? Por eso es siempre mejor la inactividad, es la única forma en que estarás seguro de lo que sucede en tu entorno.

Debraye cafeinómano aderezado con nicotina y una mesera

June 18, 2008

Tomar café en días nublados, en la noche, entre la neblina, escuchando la lluvia, entretenido en pensamientos, siguiendo con la vista a la mesera, oyendo conversaciones ajenas. En soledad, pero presente; en compañía, pero con ausencia. Café caliente para el frío y para el calor, en el alba, al crepúsculo, a media noche. Prendo un cigarrillo, relleno la pipa, corto un puro, masco tabaco; cafeína y nicotina se mezclan homogéneamente. Alguien conocido entra. Alguien desconocido entra. Nadie saluda, todos beben café, engullen bocadillos. Alguien ajeno sale, solo la mesera saluda. Tomar café pensando en cafetales. ¿Y cuál es la medida correcta para un buen café? Café pasado de tueste, café al punto, café enyerbado. ¿Una cucharada o dos de azúcar? Sin azúcar, gracias. Café de altura, gourmet, mezcla de la casa, con canela y piloncillo. La mesera es una amiga callada que no pronuncia plurisílabos mas que para ofrecerte otro café, darte la cuenta, saludar cuando llegas y despedirte amablemente. La mesera es una compañía ausente a cambio de tu consumo. Pero el café y el cigarro se juntan dejando un sabor a tierra que no se obtiene en las ciudades, si no en lo profundo de la selvas, a la horilla de los ríos, bajo las sombras, revueltos en la lluvia; de noche, de día, la madrugada, con sereno y rocío. ¿Habrase alguna ves, una mesera enamorado de un cliente?  No lo se, pero mientras eso sucede, yo preparo mi sonrisa para pedir otro café.

Esto parecia una buena idea por la mañana con la cruda

June 25, 2007

No es que me guste estar viendo tetas por sobre los escotes, solo volteé  como no queriendo y noté que tenia estrías. Eso llamó mi atención, no otra cosa. A la otra la besé porque al despedirme hizo un ademán, como si fuera a besarme. En un principio no respondí al mensaje, pero luego lo hice por pura cortesía…

Ultimadamente, tengo mis necesidades y no veo porqué debo de estar dando tantas explicaciones. A una me la pasé viéndole las tetas, a otra la besé y ¿Qué con eso?

FARFULLA FILOSÓFICA II (sobre la inactividad)

June 7, 2007

La inactividad, no se puede decir que tiene un propósito productivo o destructivo por la misma naturaleza radical de su nombre, pues tanto producir como destruir requieren una acción. No hay que confundir la inactividad con pasividad, ya que la pasividad es un acto contemplativo el cual, depende de la manera en que se aplique la pasividad, puede construir o destruir, pero en principio siempre es un acto, lo cual le diferencia de raíz con la inactividad. ¿Puede tener un propósito la inactividad? Porque no es ni siquiera un abandono del acto, es la ausencia del acto, y ese estado de "ausencia del acto", no se puede encasillar como una "espera del acto" porque la "espera del acto" genera la idea de voluntad.
            Ahora, sobre la voluntad se dice que es una potencia, lo cual se puede entender como un acto almacenado. Puedo poner el ejemplo de los términos físicos del movimiento "energía potencial" y "energía cinética", donde la "energía potencial" es la capacidad de un cuerpo a realizar un movimiento y la "energía cinética" es en sí la manifestación del movimiento. Entonces, si esto lo ponemos dentro del contexto de voluntad-acto-inactividad, la voluntad es la facultad de generar un acto, el acto en si es lo que tiene un propósito y por tanto la voluntad es la capacidad de generarse un propósito.
            La inactividad es esa condición donde se nulifica tanto la facultad de generar un acto, como la de tener un propósito; lo cual, no hay que familiarizar con la apatía, porque incluso la apatía es, por explicarlo de cierta forma, el propósito de no tener propósito. Pero la inactividad ni siquiera tiene ese propósito, pues es, en su propia naturaleza innata, la ausencia de todo propósito.

EXPIRACIONES

June 6, 2007

“Descartes expiró el 11 de febrero de 1650” leí en una antología para un ensayo. Mi saldo en el celular expiró el lunes. Me pregunto si a Descartes le habrá llamado dios avisándole que su vida estaba acabándose y que tenía que hacer ciertas cosas para poder seguir viviendo.

“Estimado humano, tu vida está expirando, tu tiempo de vida disponible es de 37 días con 6 horas. Para evitar que te colguemos los tenis, realiza una serie de rezos, peregrinaciones y conversiones de infieles antes del día 11 de febrero. Para evitar que a su alma la demos de baja en el paraíso, pórtese de acuerdo a los lineamientos de su iglesia el resto que le queda de vida… Estimado humano, su plegaria está siendo procesada…”

No se si Descartes se puso a rezar, emprendió peregrinaciones o trató de convertir a algún infiel, pero “cuenta Baillet en su relación de la enfermedad y muerte del filósofo que este ‘se retiraba contento de la vida, satisfecho de los hombres, lleno de confianza en la misericordia de dios, y apasionado por ver al descubierto y poseer una verdad que había buscado toda la vida’”. A fin de cuentas a Descartes le cortaron el hilo.

FARFULLA FILOSÓFICA

May 31, 2007

El estudiante, el profesor y posiblemente el profesional de la filosofía; la labor filosófica en si, ha olvidado su punto principal de buscar un conocimiento para dedicarse solamente a la interpretación de textos viejos.

            La pose filosofante, ha dejado de lado esa reflexión surgida de la vida diaria, de las charlas de cantina, disertaciones de café o charlas placeras.

            El filosofeo de hoy es un redundante arrojado al análisis y citas de textos. Se ha abandonado la verdadera filosofía que surge a las seis de la mañana después de un turno nocturno, en las caminatas en solitario de los fines de semana, en las reuniones con amigos en cualquier lugar y, en fin, en la contemplación reflexiva de la vida misma.