-Dígame señora, a su edad ¿para qué se pone tantas cremas?
-Pues para verme bella, radiante y gustarle a mi marido.
-Pero si usted ya no está para esas cosas, además su marido ya no se fija en eso.
-¿Tú que sabes, que tal que si por no verme bella, mi marido me deja por una muchachita más joven que yo?
-Entienda señora, que a sus años, su marido ya no da pila para esos trotes, ni usted es competencia para esas chamacotas; digo, mamacitas; digo, muchachitas pues.
-Mira mi niño, que a mis años, aún tengo mis encantos y uno que otro guaripilo por ahí, uno que otro. Nada más.
nota: más que por prudencia o respeto a la intimidad, preferí no saber que era un "guaripilo" y me abstuve de preguntar. Por salud mental.