17 junio 2009

June 17, 2009

Me encontraba yo en la tarde-noche con mi bolsa del super llena de compras esperando un taxi en el sitio ya que no tenía ganas de caminar con seme jante carga colgando en las manos durante diez cuadras y bajo la lluvia. Al llegar el taxi, lo abordo y noto un extraño olor a límpio, cosa que me desconcertó un momento, pero no le dí importancia. después de los protocolos de abordaje de taxi:

-Buenas tardes
-Buenas tardes joven
- a XYZ por favor

el chofer me preguntó si era yo el felíz poseedor de cambio o si era necesario ir como un par de infelices a una gasolinera a cambiar (calro, no lo dijo de esa forma literalmente), a lo que yo respondí afirmativamente a la primera opción. El chofer se disculpó por la indiscreción cometida y agregó "es que ahora si, como diría mi primo ‘no tenco cambio ni nada qué cambiar".

Resultó que el taxi había sido recientemente sacado del taller de pintura, lo cual explicaba el olor a solvente de pintura y limpieza (creo que olvidé mencionar antes el olor a adelgazante de pintura). Me comentó que había tomado esa medida graciasa la nueva disposición de que incluso tener un taxi mal pintado, es motivo para llevarlo al corralón. Yo, en la única solidaridad que pude tener en ese momento, espeté "vaya, cada vez más trabas" pero lo que en realidad pensé "ahora estos hijos de la chingada se toman la libertad de quitarnos la fuente de trabajo.

Eso pasaba mientras circulábamos por una calle llena de baches lo que provocaba una buena vebración del movil y que esta, a su vez, causó que mi huevito kinder rodara por el suelo. Entonces sí, dije "eso alguien lo tiene que pagar, ¿y quién? El gobierno, claro; ellos son los que se tienen que encargar de mantener las vias en perfecto estado, digo, si tienen la osadía de pedir y pedir dinero por medio de trámites, lo menos que pueden hacer es mantenernos las calles sin baches" siguiendo en mis pensamientos, pasé a la pregunta de ¿cómo hacer que el gobierno pague sus errores. recordé una frase de Hobbes "fuera de la cosa pública están el imperio de las pasiones, la guerra, el temor, la pobreza, la maldad, la soledad, la barbarie, la ignorancia, el salvajismo; dentro de la cosa pública están el imperio de la racón, la paz, la seguridad, la riqueza, el esplendor, la sociedad, el buen gusto, las ciencias y la buena voluntad".

Se podría pensar que Hobbes no sabía nada de lo que es la cosa pública, el estado, el statum civitatis en el que vivimos, pues en el día a día, me topo con la violencia de las calles, el temor de ser asaltado a la vuelta de la esquina, por todos lados hay pobreza (empezando por mi bolsillo que solo dá para leche, agua, galletas ácimas (¿qué? ¿Esta palabra no viene en mi diccionario avalado por la Real Academia Española? si bien lo he dicho siempre, la RAE no es de confiar), tabaco, atún y vino tinto de mediana calidad (estas dos últimas son el lujo y el café siempre me lo paga alguien más); la maldad, o mejor dicho la malicia, está en todos lados, la soledad es constante, la barbarie es brutal hasta el punto de la indiferencia y ya ni hablemos de la ignorancia mezclada de salvajismo. Cosa que refiriendome a  la razón, la paz, la seguridad, la riqueza, el esplendor, la sociedad, el buen gusto, las ciencias y la buena voluntad, eso lo encuentro o dentro de mi cuarto o bien en los cafés que suelo visitar y que es dónde topo a mis amistades. Quienes no comprendemos somos nosotros, pues se ha interpretado el estado como un lugar dónde todos pueden convivir en masa, pero las masas no son buenas, el verdadero estado, y muchos asentirán, está entre los circulos de amistades confiables y nuestras cuatro paredes llamadas hogar (cuando no son irrumpidas por extraños). Lo que Hobbes si ignoraba, al menos en esta frase, es la naturaleza humana, que estando en libertad, adquiere un estado totalmente salvaje, que Hobbes dice más atrás: la libertad no hace ningún bien (cita no textual)  y la función del estado es regular esta libertad, el problema es que regular la libertad es un proceso dificil, una ley genera un medio para evadirlo, este medio para evadirlo genera otra ley y esta a su vez genera otro medio de evasión cíclicamente hasta la nausea, el vómito y luego la revolución para que luego, como señala Woody Allen "cuando concluye la revolución, los <<oprimidos>> con frecuencia asumen el poder y comienzan a actuar igual que los <<opresores>>. Por supuesto, a partir de entonces es muy dificil conseguir que se pongan al teléfono y el dinero prestado para cigarrillos y chicle durante la lucha puede también darse por perdido."

A todo esto, ¿qué hacer en una situación dónde no se puede optar partido entre revolución o estado? Yo voto por la desobediencia civil, en otras palabras: joder a quien jode inclementemente.

 

P.D. Próximas votaciones: ningún candidato merece nuestra simpatía, tampoco el voto blanco. Anoten el nombre de Juancho Reatas (o el nombre que se les antoje, el suyo por ejemplo) en la sección de candidatos no registrados y sean felices, úrguense la nariz, rásquense el hombligo, fumen en lugares cerrados o lo que sea.

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