28/10/08

November 29, 2008

-Antes solía escuchar mucho esa canción, era capáz de hacerme ver su rostro que me mantenía embelesado.
-¿Y ahora?
-Ahora escucho música proveniente de África, me hace viajar hasta ayá.
-Orale, eso si que está muy lejos.
-Lo mismo que mi mente.
-¿Y qué hay con ese cuadro de Picasso… cómo dijiste que se llamaba?
-El Guernica
-Si, ese. ¿Qué hay de especial en él?
-Nada, el internet tiene la culpa, lo vi y me gustó
-¿Y ese otro que dices es de un francés?
-¿El de Launet? Se llama le joueur, otro cargo de conciencia para el internet. La verdad es que no hay otro cuadro en el que me vea tan reflejado actualmente.
-Le joueur
-
Si, Le joueur.

19 noviembre 2008

November 19, 2008

Para poder escuchar y apreciar la música, hace falta mantenerse en absoluto silencio y la mente acallada. Han sido ya varias las ocaciones en que tengo que repetir la misma pieza (hasta 7 veces), claro, que eso solo lo hago cuando la pieza me gusta mucho y tengo ganas de escucharla a manera catartica. El punto es que con la música uno no debe escuchar otra cosa, ni pensar en otra cosa, de otra forma, no penetras en la totalidad de la obra y pierdes cosas valiosas de tal, aunque por hacer esto, te veas obligado a no penetrar en la totalidad de lo real y pierdas cosas valiosas de la vida diaria. ¿Pero a quién le importa la vida diaria si esta es tan repetitiva? Por eso es siempre mejor la inactividad, es la única forma en que estarás seguro de lo que sucede en tu entorno.