16 agosto 2008
August 17, 2008El humo a contraluz se ve en tres diferentes colores: rojo, azul y gris. Esto se puede deber a las diferentes temperaturas en las que se encuentra el humo, al igual que en la flama del encendedor, cuya parte más caliente es blanca (prácticamente inperceptible a nosotros por su pequeña concentración de calor, si observáramos un mechero especial para soplar vidrio, podríamos ser capáces de ver la luz blanca), la parte media, lo que consideraríamos la temperatura media en el fuego, es azul y al final, la zona más fria y menos idonea para prender algo y sin embargo, la mejor para calentar el entorno de la llama, es roja. Podemos deducir que el humo tiende hacia arriba al igual que el fuego, no por ser más liviano que el áire, si no por su temperatura (me aventuraría a decir). Pero qué con la coloración del humo, bueno este sale de la braza, la cual es siempre roja por no ser un fuego muy intenso, es una combustión debil, casi casi en una continua extinción. De esta braza, como dije, sale el humo, producto claro de la reacción del tabaco con oxígeno causada por la braza; siendo esto una combustión, tenemos al humo y algo de agua. Generalmente el humo se percibe en un color grisaceo, sin embargo a contraluz, se pueden distinguir los tres matices de coloración que he mencionado al principio, esto, quizás, a las diferentes temperaturas ocacionadas por la humedad producida de la combustión. Partiendo de esto último, podriamos decir que el cada coloración del humo, tiene un diferente grado de humedad, el azul es menos húmedo y más caliente; el gris más frio y seco; y el rojo, por ende, una temperatura media. siendo el tabaco, una hoja de planta que se quema por lo general en seco, la mayoría del humo, es de coloración gris, para lograr esas tonalidades rojas y azules, habría que precisar de un tabaco más húmedo, como el tabaco para enrollar (que es el que yo fumo). La humedad en el tabaco confiere diversas propiedades a la fumada; para empezar, entre más seco sea el humo, más nos raspará la garganta, y entre más húmedo, se puede apreciar más el sabor natural del tabaco y nuestra gargánta estará un poco más agadecida (solo un poco, ya que estaría más contenta de que no fumáramos, pero vamos, somos fumadores y algunas contras hay que aceptar a cambio de ese pequeño placer, cuando se fuma por lacer); aparte, la humedad del tabaco, sirve como un filtro natural a la nicotina (algunos habrán experimentado eso, no por el tabaco húmedo, si no por el hecho de que mojar un poco el filtro, lo cual adelgaza bastánte lo recio del tabaco, pero al hablar de tabaco húmedo y tabaco seco, hablo de cigarrillos sin filtro), quienes tengan la posibilidad de fumar cigarrillos de fábrica y cigarrillos liados, podrán notarlo si hacen la clásica prueba de fumar y no tragar el humo, en vez de eso, hacer pasar el humo por un material absorvente (papel higiénico, pañuelos, servilletas, etcétera) notarán que la mancha del cigarrillos de fábrica, no importa si es ligth, rojo, tabaco negro, con filtro o sin filtro (y este mojado o no) deja una máncha más notable de nicotina que el cigarro liado con tabaco húmedo.
Hasta aquí las observaciones sobre el fumar y el humo del tabaco.
