De la vanidad a la sensualidad

October 28, 2007

-Dígame señora, a su edad ¿para qué se pone tantas cremas?

-Pues para verme bella, radiante y gustarle a mi marido.

-Pero si usted ya no está para esas cosas, además su marido ya no se fija en eso.

-¿Tú que sabes, que tal que si por no verme bella, mi marido me deja por una muchachita más joven que yo?

-Entienda señora, que a sus años, su marido ya no da pila para esos trotes, ni usted es competencia para esas chamacotas; digo, mamacitas; digo, muchachitas pues.

-Mira mi niño, que a mis años, aún tengo mis encantos y uno que otro guaripilo por ahí, uno que otro. Nada más.

 

 nota: más que por prudencia o respeto a la intimidad, preferí no saber que era un "guaripilo" y me abstuve de preguntar. Por salud mental.

lunes 08 de octubre del 2007

October 8, 2007

Llevaba ya tres semanas sin poder encontrarlo. No importaba lo que yo realizara en mi búsqueda, ese maldito personaje siempre se me escapaba de las manos. dado que la imaginación encerrado en el cuarto no me daba para mucho, decidí ir a cazarlo entre bares, cafés, plazas, el centro; pasé todo un día sentado en las plazas del centro, prendiendo un cigarrillo tras otro, junto a un vaso de agua de limón, unas papas o un café, pero nunca se presentó; los ancianos alimentaron a las palomas en la madrugada, los niños las corretearon antes de llegar a sus escuelas, el movimiento en el centro empezó, yo me senté en alrededor de 5 bancas escapando del sol, llegó el hombre que vende pompas de jabón, frente a el un mudo tocaba unas maracas, los boleros abrieron sus sillas y comenzaron a dar grasa, alrededor de las 11 llegaron las diversas publicaciones de la prensa nacional, fue la hora de la comida y yo seguí ahí esperándolo, compré un par de tortas, pasé por un café, las horas transcurrieron y la gente iba y venía junto a ellas, pero el personaje nunca apareció; extrañamente, los bares a los que iba así como los cafés, fondas y demás establecimientos de ese tipo, se encontraban totalmente vacíos, era como si ese personaje me huyera todo el tiempo, no se dejaba encontrar, no permitía que yo lo viera. Decidí ir a buscarlo en Nuevo Vallarta, posiblemente estaba cansado de la ciudad y el quería que yo contara su historia frente al mar o que se yo sobre las cursilerías de este personaje, sin embargo es muy difícil encontrar un personaje cuando pasas tus tardes bebiendo ron desde tu cuarto con vista al mar mientras escuchas “every body needs somebody to love” de los  the 13th floor elevators, o el resto de la noche en la barra del lobby bebiendo cerveza en solitario. Si no era la embriaguez, era el vaivén de las olas lo que distraía la mente de la tarea; en ocasiones ambas, embriaguez y olas se ocupaban de distraer para dificultarme aún más mi proceso voyeurista en pro de toparme con el personaje.

            Cansado de buscarlo regresé a la ciudad para continuar mi vida bajo la convicción de que mi personaje se había ahogado, mucho antes de que yo llegara al mar. Seguí así mi rutina citadina: el trabajo, los libros, el estudio. Aquel personaje simplemente estaba muerto, no se escondía de mi, no lo había buscado mal, simplemente estaba muerto.

            Anoche pasé a la plaza que está enfrente a la iglesia de San Isidro (no recuerdo  como carajos se llama esa plaza) a cenar unas gorditas con atole de ciruela, pedí mi orden y prendí un cigarro mientras preparaban mi cena, un tipo se me acercó y me pidió una cerilla, le ofrecí ese encendedor de mala calidad que compré en aquel hotel debido a que no  encontré cerillos por el lugar. Prendió su cigarro mientras yo veía detenidamente la flama del encendedor. “toda buena historia siempre empieza con un cigarro entre los dedos” dijo y permaneció inmutado viendo a lo lejos mientras consumía su tabaco. Ahí estaba, ese era el personaje… “aquí está su orden joven” recibí plato y vaso de poliestireno, pagué con un billete de 50 y me retiré debajo de unos árboles, donde nadie me viera cenar.

viernes 05 de octubre del 2007

October 5, 2007

sinceramente, en estos días no ha habido mucho que decir