sábado 14 de julio del 2007

July 14, 2007

Escuché la extraña historia de una maestra que reprendió al rededor de 180 alumnos por no haber puesto los datos de la portada del trabajo final en una hoja color azul índigo. La indignación de tal maestra se debió a la incompetencia de todos sus alumnos por no poder encontrar una simple hoja color azul índigo. Poco importó el contenido del trabajo. La importancia de la ausente hoja color azul índigo radicaba en el sistema de organización de la maestra, pero teniendo 180 hojas de azules diferentes, su sistema quedó quebrádo causándo frustración en tan loable persona difundidora del saber. Los alumnos tratando de colaborar, de la manera más amable, con el sistema de la maestra, preguntaron por una pista para poder localizar esa hoja color azul índigo, a lo que la maestra respondió "es un azul fuerte, como el azul marino, pero intenso". ante tales explicaciones los dueños de las papelerías no pudieron identíficar tal color entre los miles que tienen en sus hojas empolvadas de exibición. A estas alturas yo me sigo preguntando cómo será el azul índigo, "un azul fuerte, como el azul marino, pero más intenso"; me pregunto si seré capaz de verlo, ya que solo distingo tres tonalidades de azul: azul, azul fuerte (que también nombro como azul marino) y azul bajito. Eso es todo.