un pequeño e insignificante ratón

July 7, 2007

La niña se sentó al lado de mi cama con su ratón en la mano y guardó a que despertara.

Abrí los ojos mirándola en silencio sentada en la cama, con el ratón inmóvil en la mano.

Se murió. Dijo y continuó el silencio roto por el llanto que desencadenó mi mano en su hombro.

Ella siempre tuvo alguna forma de echarme la culpa de los decesos de las demás mascotas Y en esta ocasión solo pudo pasarme su sentimiento por la muerte de ese animal que aun daba sus últimos movimientos convulsivos, sus últimos movimientos sin vida.

Esa imagen casi irreal del ratón moviéndose sin respuesta, me obligó a tomarlo entre las manos, llevó mis dedos a su pecho y masajearlo un poquito. Esperaba quizás que entre el calor de mis manos, reaccionara, me mordiera, tratara de salir corriendo.

El ratoncito siguió inmóvil, la niña continuó llorando sentada al lado de la cama y yo, viendo ese cuadro de una niña entristecida por la muerte de un pequeño e insignificante ratón